miércoles, 12 de mayo de 2010

En busca de mi estilo

Una mujer con estilo es aquella que tiene un conjunto de características y actitudes que la definen e identifican con su entorno social y personal. Este estilo depende de su profesión, edad, religión, clima, ubicación geográfica y costumbres.

No sirve de nada vestirse impecable de pies a cabeza si cuando vas a hablar tus palabras, tu forma de expresarte o tus modales dejan mucho que desear.

Tampoco es vestirse con un trajecito jackie y tacos aguja para ir al supermercado. Tener un estilo se tratar de tomar lo mejor que nos queda, saber lucirlo y destacar nuestros atributos.

Tener estilo es entre otras cosas tener una buena apariencia.

Y cuando digo la apariencia no me refiero a ponerse los vestidos más caros y lucir ropa de diseñador. Cuando digo apariencia me refiero en lo personal a proyectar un conjunto de factores, tales como los modales, los gestos, un buen vocabulario, un buen tono y volumen de voz.

No es aparentar algo que no es o tirarnos el closet encima, de esa manera solo conseguiríamos vernos ridículos o disfrazados. Para tener una buena apariencia es importante que deba seguir siendo yo misma y no una caricatura o alguien que en realidad no soy. Esto me recuerda a la frase: “El bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza, el elegante se viste”, Honoré de Balsac.

Tener una buena apariencia es cuando al mirarnos frente al espejo vemos reflejada una imagen impecable, desde el cabello hasta los zapatos. Este es un lenguaje sin palabras que habla mucho de nosotras, del respeto que nos tenemos y, mas aún, del que sentimos por los demás. Cuando de nuestro arreglo personal se trata debemos cuidar hasta el mínimo detalle, ya que cualquier aspecto que descuidemos echará a perder por completo el look más elegante que llevemos puesto.

La verdadera elegancia surge de tu interior de mujer; y es la que expresa la forma en que te percibes y te valoras. Así como te sientes, te proyectas.

Que imagen queres dar?

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